¡Bienvenidos a este blog creado para manteneros informados sobre el evento más esperado del año!

Sí, algunos más o menos lo llevabais deseando tiempo, a otros seguro os ha pillado por sorpresa. Pero sí, finalmente Antonio, aquí presente al teclado, se armó de valor e hincó rodilla (literalmente).

Tras mucho tiempo ideando cómo hacerlo de la manera más original, a escondidas de Carmen de manera que fuera sorpresa de verdad, se fue posponiendo la “sesión de fotos” que quería hacer con ella. Se acercaba además la fecha del cuarto aniversario y quería haberlo hecho para entonces.

Arrecife de Las Sirenas – 2016

In extremis, el mismo día de nuestro aniversario, el 2 de noviembre (información extra que os regalo) emprendimos rumbo hacia El Arrecife de las Sirenas, entorno único y de gran valor para nosotros, ya que nuestra una de nuestras primeras citas tuvo lugar allí. Mirad qué jóvenes éramos allá por 2016:

Indudablemente, el día no iba a salir a pedir de boca, obviamente, el ponientazo debía estar presente. Aparcamos el coche al final de la carretera en El Arrecife y el viento movía los 800kg de coche. Abrí la aplicación WindGuru, que más o menos te dice el viento que va a hacer en las próximas horas, y aquello no pintaba nada bien. Miré si en Rodalquilar podríamos hacer alguna foto pero nada, más de lo mismo. Nos planteamos hacer 80km e ir a Turrillas, donde nunca habíamos estado, pero cuyos escenarios son propicios para unas buenas imágenes. Las horas se hacían eternas, el hambre arreciaba y el cansancio aún más, hasta el punto de que Carmen quería volverse a donde fuera pero donde no hiciera viento, claro. ¡Menudo día de aniversario estábamos pasando!

Sin embargo, recordamos que una vez hicimos un reportaje muy chulo en la zona de El Cortijo del Fraile, en medio de la nada. Os pongo aquí un enlace para que sepáis cómo llegar sin pinchar el coche ni pasar entre campos de lechugas, como nos ocurrió a nosotros ese día.

Llegamos, sacamos nuestro humilde equipo fotográfico y esperamos a que algunos domingueros se marcharan para realizar nuestra sesión tranquilamente. Carmen quería hacerse un selfie y ya, pero claro, yo tenía muchas más cosas en mente:

  • 3 cámaras posicionadas estratégicamente para capturar el vídeo desde diferentes ángulos y un dron (objeto volador chinesco pero con cámara para tomas aéreas chulas)
  • Micrófono del móvil activo para grabar mi precioso y pre-estudiado mensaje
  • 25 minutos de tutorial de YouTube de cómo montar el vídeo de manera casi profesional

Todo eso sonaba genial en mi cabeza, pero la realidad, como suele suceder, era muy distinta y había algunas variables con las que no contaba yo:

  • Una de esas 3 cámaras era la de Carmen, cuyas baterías olvidó en su casa de Berja
  • El dron lo reventé en casa. Probándolo. Contra la pierna de mi madre y las patas de la mesa del salón.
  • El móvil en el bolsillo está bien para grabar el audio si no vas caminando y si no hay vientos con rachas de 80 kilómetros por hora
  • El hambre. Todo organizado para haberse hecho a las 11:00 de la mañana ¡y eran ya casi las 14:00!

Una odisea, sí, pero se pudo hacer algo al final.

Estad muy atentos, porque el vídeo lo subiremos ¡en la siguiente entrada de este blog!